Desde mi arquería

viernes, 10 de diciembre de 2010

Sucre, el ángel de la guerra


Desde lo alto de su caballo, Antonio José de Sucre presenciaba la batalla. Vestía levita azul cerrada con hilera de botones dorados, con pantalón azul, charreteras de oro y un sombrero apuntado con orla de pluma blanca. Ojos castaños, labios finos, nariz larga y puntiaguda, con cabellos negros y ensortijados. Hidalgo, metódico, poco efusivo. El cumanés cerró, en Ayacucho y a la cabeza de 5.780 efectivos, 300 años de combate contra el invasor español, ante 9.310 soldados.