Desde mi arquería

miércoles, 24 de julio de 2013

Almirante Padilla, de la gloria a la desgracia

“Compañeros: la puerta del honor está abierta. El enemigo nos ataca y nosotros le esperamos. ¿Qué mayor gloria podríamos esperar? Superior es su fuerza, de nosotros el valor y la decisión. ¿Le temeremos? No. Ni el General Padilla, ni los bravos que tiene el honor de mandar, vacilarán jamás al ver al enemigo a su frente, sino por el contrario, ansían porque llegue ese momento.

Compañeros: yo estoy cierto que la suerte nos lo proporciona para descansar, y os aseguro la victoria, porque éste es el último esfuerzo de nuestro agonizante enemigo. Vuestro general os acompañará, como siempre, hasta perder su existencia por nuestra causa.

Colombianos: morir o ser libres”.

La proclama del 21 de julio sirvió para encender los ánimos entre la oficialidad y la tropa. José Prudencio Padilla, el general y futuro almirante, llamaba a un último sacrificio. Tres días después todo se concretó:  el 24 de julio de 1823, el Lago de Maracaibo veía  la última gran batalla por la libertad de Venezuela.